Que le vamos a hacer, si ya te quise...
Mi piel se descascara ante las manzanas prohibidas, los soles del frío se acurrucan en el amanecer de la muerte... Y mientras mi banca espera la cubras de besos, pinto tu rostro entre mis cejas, cubro de semillas el no saber de ti... II Te lo decía antes: los recuerdos son lugares que se vuelven mujeres, que se vuelven lugares. Y por esa relación, uno va guardando en el interior lugares luminosos y lugares coloridos. O esos otros que, por abundantes, se piensan a cuentagotas: los tristes, los amargos; los que se sienten en la boca del estómago a manera de melancolía y duelen tanto que a veces espantan.